Uno de mis primeros propósitos al regresar de vacaciones, no lo cumplí. Volví a la carga y creo que fue aún peor, porque esta vez me sentí ignorada. Incluso usada. Y no está nada bien sentirse así.
Así que he decidido dejar de insistir y dejar de esperar que otros reaccionen como yo quiero, porque sé que muchas cosas no van a cambiar, porque no es posible y porque son cosas que están fuera de mis manos. En esta ocasión lo único que puedo decidir es desertar.
Desertar será la única manera de no lastimarme.
Porque sí, si he sido lastimada ha sido mi propia decisión y como ya estoy un poco harta de esta situación, creo que lo mejor es dejar las cosas ir y olvidarme de todas ellas. La pasé muy bien, sí, pero llegó un punto en el cual no fue lo mismo a pesar de que yo quería. Desafortunadamente yo no puedo controlar los sentimientos y las decisiones de otros, así que hago lo que me corresponde.
Sí, ahora voy a poner todas las cosas en su lugar y dejar de jugar a que las cosas pueden ser, aunque sea por un minuto, aunque sea a escondidas. Ya me cansé de esconderme, ya me cansé de esperar, me cansé de que las palabras y hechos me lastimen y ya me cansé de causarme yo misma dolor.
So, espero ser lo suficientemente fuerte para conservar en pie mi decisión y que nada la altere. Tengo cosas más importantes en qué pensar por el momento y no quiero perder las riendas de mi vida por cosas en las cuales no hay futuro y sólo son una ilusión.
Así que... adelante y si veo hacia atrás que sea sólo para recordar por qué ya no debe ser así.
Dejar las cosas ir y a ver de dónde saco fuerzas para ello.
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